Historia y Beneficios de la Danza Oriental


Historia de la Danza Oriental

Popularmente conocida como “Danza del Vientre” ya que el movimiento más llamativo es el de la zona pélvica, como también es común el término inglés “Bellydance”, pero no existe tal connotación en árabe y la traducción literal de “Raqs Sharky” (que es como se denomina este baile en los países árabes) es “Danza Oriental”. Se refiere así a la danza clásica común de estos países, diferenciándola de las danzas populares y folclóricas de cada región.


   
 

Siendo los orígenes de la daza oriental prehistóricos y tribales, se encuentra continuamente en evolución y permanece siempre como una danza actual. Se opina que al ser una danza de orígenes tan ancestrales, sus movimientos más básicos imitan a la Naturaleza: olas, viento, temblores de tierra, el vaivén de una serpiente... dibujando con diferentes partes del cuerpo ondas, círculos, infinitos y otras figuras geométricas.

 

 

Se dice que el origen de la se remonta a la época faraónica, en la que las mujeres bailaban en honor a los dioses.

Se cuenta también que una de las muchas castas de la India fue expulsada, llegando primero a Egipto, convirtiéndose en las conocidas “Gawazi” o gitanas egipcias, para quienes su modo de subsistencia era el baile. Esta tribu nómada viajó por dos rutas distintas, hacia el Oeste por el norte de África y por Turquía hasta alcanzar Europa. Con la invasión árabe, la danza traspasó otras fronteras, fusionándose así con la cultura de las diversas regiones por las iba pasando.

           
             
           

Son famosas bailarinas, del siglo pasado, que han conseguido su hueco en la historia tales como Samia Gamal, Naima Akef, Tahia Carioca, Suhair Zaki... y otras más recientes como Fifi Abdo, Farida Fahmi, Dina... Actualmente hay otros nombres mundialmente conocidos que son Amir Thaleb, Saida, Jillina, Suhaila Salimpour y muchos otros.

             
Beneficios de la Danza Oriental

Al practicar esta danza se fortalece y se da elasticidad a todos los músculos, dulcificamos nuestros movimientos. Tomamos conciencia de nuestro cuerpo. Trabajamos la zona pélvica, estimulando los órganos internos, fortaleciendo los abdominales, y en general disminuyendo los dolores menstruales y también ayudando en los síntomas de la menopausia y en la preparación al parto.

Según vamos practicando, comenzamos a corregir la postura, evitando así futuras lesiones, y se mejora la alineación del cuerpo (columna vertebral, pelvis y piernas)  El cuerpo entero trabaja y se hace más fuerte: contraemos muslos, glúteos y vientre, y poco a poco vamos moldeando nuestra figura.

No hay edad o medidas para practicar esta danza.

El trabajo físico en la Danza Oriental es a nivel completo ya que por un lado las extremidades inferiores trabajan como en cualquier otra disciplina la resistencia y la flexibilidad, y otorgamos a los brazos la misma característica, se profundiza además en el trabajo de la musculatura inferior y superior con un gran repertorio de sus movimientos del vientre, torso y cadera.  Mediante movimientos ondulantes mantiene elástica la columna vertebral, especialmente las zonas cervicales y lumbares.
Como en cualquier otro ejercicio, con esta danza se actúa sobre el sistema cardiovascular al tiempo que ayuda a regular el peso, pero sin cansarse excesivamente.

Ayuda al sistema nervioso, ya que en las clases se trabaja la relajación, la concentración y el ejercicio físico, (de manera suave o dinámica). Despejamos nuestra mente durante el tiempo que practicamos el baile. Ayuda a desconectar nuestra mente de tensiones y problemas.
Por medio de la actividad física y artística, combinada con la meditación a la que se llega por medio de la música se alcanza un mayor equilibrio mental.
Aprendemos a desinhibirnos y a vencer nuestra timidez y desde el punto de vista emocional, aprendemos a conectar con nuestra feminidad.